La interacción regular con personas problemáticas aumenta el estrés y acelera el ritmo de envejecimiento biológico —esto es, la velocidad a la que envejecen las células del organismo, que no siempre coincide con la edad cronológica—, según un estudio publicado en la revista PNAS.
Para la investigación, los especialistas analizaron datos de más de 2.000 participantes en una encuesta de salud realizada en Indiana (EE.UU). Los encuestados respondieron preguntas sobre sus relaciones en los últimos seis meses e indicaron con qué frecuencia alguien de su entorno "les creaba problemas, les causaba dificultades o les hacía la vida más difícil". También evaluaron su estado de salud general y proporcionaron muestras de saliva.
Los científicos determinaron que por cada persona problemática adicional con la que un individuo interactúa regularmente, su ritmo de envejecimiento biológico aumenta aproximadamente un 1,5 %. Esto significa que alguien con una persona difícil en su vida podría envejecer alrededor de 1,015 años biológicos por cada año calendario, explicaron los autores.
Sin embargo, Byungkyu Lee, profesor de sociología de la Universidad de Nueva York y coautor del estudio, aclaró que "no saben si las personas problemáticas realmente causan que la gente envejezca", dado que observaron "una especie de asociación entre tener personas problemáticas y el ritmo de envejecimiento".
Según el estudio, la mayoría de esas personas tóxicas son miembros de la familia, especialmente padres e hijos, mencionados con más frecuencia que los cónyuges. Fuera del ámbito familiar, suelen ser compañeros de trabajo, de piso o vecinos, mientras que los amigos rara vez aparecen en esta categoría.
¿Quiénes son más propensos a sufrirlo?
La investigación descubrió también que las mujeres reportan tener más personas difíciles en su entorno que los hombres. Los autores señalaron que este dato no resulta sorprendente, dado que las mujeres suelen experimentar los efectos de las relaciones con mayor intensidad, tanto los positivos como los negativos.
Asimismo, las personas con mala salud o con experiencias infantiles traumáticas tienen más probabilidades de enfrentarse a este tipo de relaciones.
Claves para protegerse
Los especialistas señalaron que la solución más evidente sería reducir el contacto con quienes generan estrés constante, aunque reconocen que esto no siempre es factible, especialmente cuando se trata de familiares o compañeros de trabajo. Ante esa realidad, Brea Perry, profesora de sociología de la Universidad de Indiana y coautora del estudio, recomienda establecer límites claros: "Tan pronto como reconozcas que alguien que es una persona problemática tiene estas consecuencias biológicas negativas para ti, pon límites al esfuerzo que estás invirtiendo en esa relación".
Los expertos subrayan además la importancia de rodearse de personas que brinden apoyo y compañía, ya que las conexiones sociales sólidas están vinculadas a una vida más larga y a un menor riesgo de deterioro cognitivo.



