Las costas italianas se enfrentan a una de las crisis ecológicas más graves: la silenciosa invasión del cangrejo azul avanza sin cesar a medida que el aumento de la temperatura del mar incrementa su población, informan medios locales.
El crustáceo depredador, considerado una delicia en otras partes del mundo, está perjudicando las economías costeras al dañar las redes de pesca y devorar almejas y mejillones de gran valor comercial.
El 23 de julio, el Ministerio de Agricultura y Pesca firmó un decreto que reconoce el carácter excepcional de la propagación del cangrejo azul, introducido accidentalmente en aguas italianas hace décadas.
Para combatir su propagación, Italia ha ideado un arma nueva: un 'ejército' de pulpos voraces.
Decenas de miles de paralarvas de pulpo, ejemplares muy jóvenes de apenas unos días de edad, están siendo liberadas en el mar Adriático con la esperanza de que ayuden a combatir la propagación de cangrejos.
Todo surgió en el marco del proyecto Octo-Blu, lanzado en 2024 e impulsado por la región de Emilia-Romaña y la Universidad de Bolonia. A lo largo de los años, los investigadores han observado que a los pulpos les encanta alimentarse de crustáceos, especialmente cangrejos.


