El antiguo Hotel Kempinski Frankfurt Gravenbruch, uno de los más famosos de Alemania durante décadas, se encuentra al borde de la quiebra debido a las sanciones impuestas por la Unión Europea contra Irán, según informa Bild.
Se trata de un establecimiento legendario en el que se han alojado deportistas de élite de todo el mundo, presidentes y estrellas de la música. Sin embargo, desde el pasado jueves no ha podido registrar ningún nuevo huésped.
En el centro del problema se encuentra el empresario iraní Ali Ansari, de 63 años, dueño de participaciones en las empresas propietarias del alojamiento, actualmente operado por la cadena Hilton.
Al controvertido empresario se le han impuesto sanciones internacionales por su presunto apoyo al Gobierno iraní. Por ello, ha recibido sanciones tanto de la UE, como de EE.UU. y Reino Unido. Ansari, por su parte, niega tener algún vínculo político o económico con Teherán.
El hotel tiene dinero
A pesar de la situación, el hotel tiene dinero. De acuerdo al citado medio, los administradores aún están en capacidad de pagar facturas, suministros y de remunerar a los más de 140 empleados, preocupados ahora por el riesgo de perder sus puestos de trabajo.
Pero las sanciones internacionales han congelado sus activos, por lo que el establecimiento carece de fondos para cubrir incluso sus gastos más básicos o reparaciones.
"Tenemos dinero en las cuentas, tenemos un hotel que queremos seguir gestionando y tenemos más de 140 personas que desean trabajar aquí. Pero, legalmente, ni siquiera podemos cubrir los gastos básicos en este momento", declaró a Bild el administrador concursal del hotel, Joachim Kühne.
Kühne advierte que el tiempo se agota y que, si no se obtiene seguridad jurídica y los permisos necesarios, pronto se corre el riesgo de un cierre definitivo y la pérdida de los más de un centenar de empleos.
Por su parte, Hilton también ha dado un paso atrás frente a la imposición de las sanciones estadounidenses y se prepara para rescindir el contrato de gestión de Gravenbruch.
La situación puede convertirse en la cuenta atrás definitiva para un emblemático establecimiento utilizado por la selección alemana de fútbol como base, durante más de dos décadas, y cuyas paredes albergaron a figuras como el expresidente de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov, el exmandatario de EE.UU. Bill Clinton o los Rolling Stones.


